lunes, 7 de enero de 2013

Rojo y Blanco, Capítulo XVII

Indice

Capítulo 17 Inicia la Batalla


Imágen sacada de aquí

Con un movimiento de su brazo Drager dio por iniciada la batalla del sur, las máquinas de guerra tremon comenzaron a arrojar rocas hacia las murallas de la ciudad, al tiempo que los arqueros enviaban sus flechas al interior de esta, el terror estaba siendo volcado sobre el Reino del Sur.

Desde la ciudad los magos empezaron su defensa, con absoluta calma repelían las rocas y las flechas que caían desde el cielo, esta fue la tónica después de varias horas, los tremons atacaban intentando derribar las murallas del reino, aunque el principal objetivo de esta primera fase era la agotar a los magos, pero a pesar de lo duro del embate ningún daño era provocado a las murallas de la ciudad ni a ningún otro sitio, pues los magos cumplían su labor de defensa eficientemente, pero lo mas importante radicaba en el hecho de que lo magos no estaban perdiendo energías, repelían el ataque utilizando una mínima parte de su poder.

Empezaba a entrar la noche, el ataque tremon desde la afueras no causaba ninguno de los efectos esperados por Drager, las murallas de la ciudad se encontraban intactas al igual que las energías de los magos, no lo podía creer por primera vez lo humanos estaban verdaderamente preparados, pero esto no lo preocupaba, muy por el contrario, lo excitaba más, se ponía más ansioso, saboreaba cada segundo de la batalla, decidió mantener el ritmo del ataque, quería comprobar si realmente esos humanos podían darle una batalla real, una batalla en la cual emplearía todo su poder, su astucia y su gran fuerza física, pues si lo humanos seguían soportando el asedió sin utilizar la magia de la luz y la del fuego era de esperarse que los ataques que hicieran usando esos poderes serían asombrosos, pondrían realmente a prueba la resistencia de sus guerreros y la suya misma, deseaba sentir el ataque conjunto de los tres líderes humanos en especial el de Cir Arminus, ese hombre debía haber aumentado inmensamente su fuerza, ansiaba demostrarle lo superior que era, cumpliría el sueño de terminar la vida de ese hombre admirable, pues lo admiraba profundamente, su rival era a la vez un ejemplo a seguir, como un solo ser pudo dar esperanza y fuerza a tantos humanos insignificantes, como una de aquellas débiles creaciones de los soles había conseguido organizar a los suyos de tal manera que en esta ocasión eran rivales dignos, este era el motivo por el cual deseaba la cabeza del “Paladín Rojo” como trofeo.

En el interior del reino el panorama no podía ser más alentador, todo el ataque había sido repelido total y eficientemente, ningún daño afectaba ni a la ciudad, ni a sus habitantes, los magos apenas si utilizaban su poder, reservaban y cuidaban sus energías con gran celo, todos conocían perfectamente la secuencia del ataque tremon y esta primera etapa era la más fácil de repeler, la verdadera batalla iniciaría el momento en que los guerreros enemigos decidiesen atacar personalmente, Cir Arminus sabía muy bien como Drager actuaba, así lo había hecho desde el inicio de la guerra, pero también era conciente del hecho que era capaz de improvisar y alterar el rumbo de las acciones de un instante al otro y si quería vencer debía estar preparado para afrontar todas las situaciones imprevistas que podía generar su enemigo el “Caudillo Oscuro”.

El “Paladín Rojo” observaba y analizaba el avance de los acontecimientos con gran concentración y juicio, entendía que los tremons únicamente estaban probando sus fuerzas, querían ver si realmente podían resistir mas el embate o si se quedarían sin energía para usar la magia, por este particular no permitía que ningún mago utilizase más poder del extremadamente necesario, el también repetía la estrategia que utilizó en el norte, la mitad de los magos defendían la ciudad un tiempo aproximado de tres horas mientras la otra mitad descansaba para luego suplirlos y así mantener el poder intacto de sus hombres, lo necesitarían para cuando los tremons se decidan a atacar directamente, el nuevo factor en esta batalla era el hecho de que todos los magos luchaban en parejas un mago rojo con uno blanco, incluso Cir Arminus luchaba junto a Neyra Divath, con el respaldo de Havyd.

La gobernante del sur también observaba y evaluaba la batalla con mucho detenimiento, pero mas que la batalla Neyra Divath observaba a Cir Arminus, en realidad era un hombre admirable, tan entregado a la causa humana, tan altruista, tan sereno y calmado, poseía un don de mando increíble disponía a los magos de tal manera que lo obedecían sin dudarlo, la defensa de la ciudad hasta el momento era perfecta, por un momento lo envidio, deseaba para ella misma todas la cualidades que veía en ese ser humano, nuevamente una idea extraña, al menos para circunstancias, se introdujo por un instante en la mente del “Paladín Blanco”, se vio a si misma con el “Paladín Rojo” en total calma y serenidad, sonriendo, sintiendo la tranquilidad de aquellos que buscan el bien común, pero se obligó a si misma a desechar esta idea, no era el momento de tener esos pensamientos, lo mas seguro era que para ella jamás sería el momento de soñar, mucho menos de poseer la felicidad.

A pesar de lo comprometida y riesgosa de la situación al igual que Neyra Divath, Cir Arminus no dejaba un solo momento de observar al menos de reojo a tan hermosa y poderosa mujer, no comprendía totalmente su sentir por que esa imagen tan angelical se rehusaba a salir de su mente, lo que realmente sucedía era que se negaba a reconocer que esa mujer se estaba apoderando de su ser y pronto antes de lo que él esperaba los soles pondrían de manifiesto el verdadero sentir del “Paladín Rojo”. Mientras tanto para Havyd no existía nada, ni nadie más que Drager, ese demonio vestido en plata, el odio lo recorría, el deseo de venganza se apoderaba mas y mas de sus entrañas, realmente deseaba terminar con la vida de tan horrendo ser.

Llegó la media noche, sobre lo más alto del cielo nocturno de Ebyam se encontraron la Luna Negra con el Sol Blanco y el escenario en el Reino del Sur no había cambiado, tanto tremons como humanos parecían no cansarse los unos atacaban incesantemente y los otros hacían lo correspondiente defendiéndose, el enfrentamiento era monótono, de seguir así ninguno de los bandos vencería, pero tomando en cuenta el motivo del enfrentamiento, la batalla estaba siendo una victoria humana.

Para el total asombro de los humanos, el primogénito de la Luna Negra ordenó detener el ataque a sus congéneres, su hipótesis había sido demostrada, los humanos eran más poderosos que nunca, en esta ocasión la batalla sería diferente, sería verdaderamente una batalla, no sería derrotado, dispuso que sus hombres alisten las corazas, nuevamente grupos de cuatro guerreros avanzarían a la ciudad bajo la protección de las corazas de antipyro forrado de elexno. Drager tenía claro como actuar, al amanecer nuevamente iniciaría su ataque sobre la ciudad del sur, permitiría que los humanos descansen el corto período de tiempo que restaba para la nueva salida del Sol Rojo, deseaba enfrentarse con un Cir Arminus a su máximo nivel, ansiaba demostrar a su creador la fortaleza que poseían él y los suyos, finalmente cumpliría la voluntad de su padre, estaba muy cerca de erradicar a los humanos, entregaría a la Luna Negra la victoria sobre los hermanos soles, estaba conciente que sus hombres no se encontraban agotados, su raza era capaz de soportar condiciones mas extremas, aún así ordenó a todos y cada uno de sus hermanos descansar inmediatamente después de alistar la corazas, con el nacimiento de Sol Rojo, comenzaría la verdadera batalla, el holocausto daría inicio, disfrutaba con imaginar su espada cortando el cuello de esa mujer arrogante que lo retó, al igual que deseaba terminar la vida del hombrecito que se le escapó del oeste, pero le causaba más placer el imaginar el rostro del hombre de fuego al saberse impotente, cuando descubriese que no podía detenerlo, que no podía salvar ni su propia vida menos la de aquellos que el amaba, se regocijaba con estos pensamientos.

Al ver el actuar de los tremons Cir Arminus enmudeció por un breve momento, pero reaccionó y recupero rápidamente el control de sus pensamientos, debían aprovechar cada instante posible para recuperar energías, al igual que Drager dispuso de inmediato que todos los magos descansen sin dejar sus posiciones de defensa, conocía los pensamientos de su enemigo este atacaría con el nacimiento de su regente, el Sol Rojo, estaba dispuesto a repeler el ataque a cualquier precio, salvaría a la humanidad con la ayuda de todos lo hombre y mujeres que aún existían.

En tan tensa calma Neyra Divath se decidió a hablar, Que seguirá?, pregunto, lo evidente, respondió Cir Arminus, y prosiguió, al amanecer el ejército tremon se vendrá sobre la ciudad como una plaga, esta es la parte decisiva de la batalla, si resistimos, la raza humana seguirá existiendo, de lo contrario desapareceremos de la faz y de la mente de Ebyam, pero no es preocupéis majestad, no importa el costo, aun a precio de mi vida os aseguro que cuando termine todo esto su reino permanecerá intacto al igual que vuestros habitantes, como deseaba decirle que no solo le ofrecía salvar su reino, sino también que de sobrevivir quería entregarle su vida a ella, pero guardó esta palabras para si mismo. Al escuchar esto el “Paladín Blanco” tuvo dos sentimientos contrarios uno de bienestar pues realmente estaba convencida que salvarían su reino, la humanidad a cualquier costo, pero le dolía profundamente el pensar que ese costo podía incluir la vida de Cir Arminus, sin embargo con total calma respondió lo se mi lord confío en voz, sin decir nada más se retiró, dejando a un pensativo “Paladín Rojo”.

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