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lunes, 19 de marzo de 2018

[Necromunda] La Casa Goliath

Hola amigos, en esta ocasión vamos a profundizar nuestro conocimiento del pérfido y altamente peligroso mundo de Necromunda, para ello vamos a revisar el día a día de la Casa Goliath también llamados Ironlords.

La Casa Goliath ejerce un férreo control de las áreas situadas en el peor lugar de la Ciudad Colmena, ocupando algunas de los sitios más profundos e inhóspitos. Su doctrina de vida se fundamente firmemente en la creencia que el poder es un derecho.

Esta portentosa pandilla posee y gestiona muchas de las grandes fundiciones de Necromunda, sus trabajadores son los maestros de la fragua y del metal, cuyos materiales en bruto obtienen del comercio con las minas de la Casa Orlock.

Sus grandes industrias pesadas contribuyen de manera importante a los problemas de la contaminación y el calor en el planeta, por lo que sus territorios normalmente están cubiertos de una densa niebla tóxica y vapores tenebrosos. Para compensar este efecto, los Goliaths son robustos y persistentes. En verdad, todos los habitantes de las colmenas son robustos por naturaleza, habituados a las toxinas y carencias que aceptan de forma incuestionable como parte de su día a día. Sin embargo, los Goliaths han llevado estas características al siguiente nivel, siendo más notables que el común del habitante de la Colmena, sienten un orgullo desmedido por su capacidad genética de soportar penurias.

 La Casa valora la fuerza física por encima de todo, y por ese motivo trata la educación de sus obreros como si de ganado de feria se tratara, en un intento de crear los obreros de fragua más fuertes, duros e incuestionablemente leales de la galaxia. La mayoría de ellos son brutos enormes, increíblemente fuertes y resistentes, pero por regla general son mentalmente desequilibrados y con una esperanza de vida muy baja. Los guardianes de las fraguas de la Casa Goliath a menudo son más grandes que un Space Marine, y los hay que los consideran una variante clasificable de pseudohumanos.
Los súbditos de la Casa Goliath consideran que los miembros de las otras Casas son débiles y perezosos, mientras tanto las otras casas, por su parte, los consideran unos bárbaros, poco sofisticados e impredecibles, y las tradiciones Goliath como los pozos de lucha y la Festividad de los Caídos refuerzan aún más esta creencia de sus vecinos, que les consideran un pueblo intrínsecamente violento.

 Los Goliaths valoran a la gente por su tamaño y su fuerza. Su forma de vestir resalta esta preocupación por el físico, incluyendo pesadas cadenas y muñequeras con pinchos de metal.

lunes, 12 de marzo de 2018

[Necromunda] La Casa Escher

Hola amigos, para iniciar la semana, hoy vamos a continuar sumergiéndonos en el beligerante mundo de Necromunda, con este fin conoceremos un poco de la historia de una de sus bandas, la Casa Escher también llamadas Carrion Queens.

La Casa Escher posee una singularidad única dentro del gran conjunto de todas las Casas maleantes de Necromunda, todos sus miembros activos son mujeres; maestras de los fármacos y la manipulación química, un conocimiento tan basto no se alcanza de la noche a la mañana y sin pagar un alto precio, milenios de experimentar con potentes tecnologías alquímicas han reducido a los hombres dentro de la pandilla a patéticos ejemplares masculinos, todos y cada uno de ellos enclenques marchitos y descerebrados que sólo sirven para programas de reproducción artificial y cosechas de genes. La Casa no considera que eso sea una gran desventaja, más aún han demostrado lo contrario, las bandas Escher se cuentan entre las más letales que acechan en las colmenas de Necromunda. Lo que a una Escher pueda faltarle en pura fuerza física, lo compensa de en sobremanera con velocidad, destreza y tendencias psicóticas.

Si alguna ser pensante  cree que la poca utilidad de los varones en la sociedad Escher tiene algún impacto en su estructura organizacional se equivoca de manera estrepitosa, la Casa desarrollado hace tiempo un sistema para compensar los desequilibrios de su población de forma que ya no represente una desventaja. En virtud de esto Las Escher tienen la reputación de ser arrogantes, ven con desprecio y consideran unos infelices a todos los varones. Desprecian especialmente a los Goliath, a los que consideran intelectualmente inferiores y brutales. Las dos casas son viejas enemigas y las escaramuzas a lo largo de su frontera común son pan de cada día.

Las Escher al igual que todas las Casas, están controladan por una familia gobernante, su vida política y sus instituciones están dominadas por los parientes más próximos o familias leales. Las líderes de banda Escher ascienden de rango en la Casa si demuestran actitudes destructivas y una inteligencia superior. La gran mayoría de las actuales integrantes de la pandilla fueron otrora narcoterroristas, revolucionarias anarcopunk o sujetos experimentales de drogas de combate. Demasiado volátiles o agresivas para los laboratorios o clanes comerciales, han encontrado su lugar en las filas de la Casa Escher, reorientado sus habilidades para causar estragos, muerte y destrucción a todos sus rivales.

Esta pandilla habita en El Submundo de la Colmena Primus donde se les puede encontrar en el asentamiento conocido como Agujero de Gloria.

jueves, 8 de marzo de 2018

[Necromunda] Trasfondo

Hola amigos, largo tiempo que el blog ha estado abandonado, sin embargo volvemos a las andadas.

Y empezaremos hablando de un ya no tan nuevo conocido, Necromunda.

Con esta entrada damos inicio a una serie de entradas con trasfondo, sin mas vamos al grano, que disfruten.

Ambientado en el oscuro y siniestro mundo de Warhammer 40K, Necromunda es un mundo colmena perteneciente al Imperio de la humanidad, ubicado en el Segmentum Solar. Es el mayor productor de municiones de la Guardia Imperial, sus forjas producen rifles láser, escopetas, ametralladoras pesadas y bólteres, entre otras tantas armas. Además el planeta proporciona un numero ingente y frecuente de levas de tropas para la Guardia Imperial, siendo los más notables el 8º Regimiento de Necromunda, conocidos también como las “Arañas de Necromunda”. Necromunda es un quizá, el típico mundos colmena y sus ciudades están plagadas de poderosas bandas de criminales, siendo este último tópico el aspecto que vamos a profundizar y explotar en nuestra exploración de este mundo en particular.

Retrocediendo en la historia imperial, Necromunda fue fundada hace 15.000 años como colonia fabril y minera. Para lograr este propósito fue necesaria una campaña bélica con el fin de liberar este mundo de la anárquica presencia orka, esta campaña militar fue llevada a cabo por la poderosa Legión de los “Puños Imperiales” durante la Gran Cruzada, fruto de esto el planeta y la Legión, así como sus Capítulos sucesores, mantienen una estrecha relación. Desde su fundación y anexión al Imperio de la humanidad, el propósito básico del planeta no ha sufrido cambios, manteniendo su aspecto, y al día de hoy es un mundo plagado de minas, refinerías y plantas de procesamiento. El planeta es una vasta potencia industrial, produciendo miles y miles de diferentes suministros usados en los sistemas planetarios cercanos.

Toda materia prima aprovechable por la humanidad ha sido explotada en este planeta, al igual que en tantos otros, desde las cumbres de las más altas montañas hasta las simas más profundas de los océanos, toda la riqueza de Necromunda ha sido arrancada y puesta al servicio del voraz imperio. Las, otrora majestuosas, cadenas montañosas han sido reducidas a escombros para extraer el mineral que contenían, los ancestrales y ricos océanos han quedado convertidos en pequeñas charcas de lodos tóxicos. Lo que el pasado fueran fértiles planicies han desaparecido para transformase en urbes, donde conviven las grandes casas y donde los gigantescos bloques industriales han reemplazado a las montañas, de una altura igual a las que tiempo atrás fueron arrasadas.

Los gigantescos complejos de torres urbanas reciben el nombre de ciudades colmena, o simplemente colmenas, construidas por el hombre con plastiacero, ceramita y hormigón de rocas se han amontonado durante siglos para proteger a sus habitantes de un ambiente hostil, muy parecidas a los termiteros.

Sin embargo los seres humanos no son termitas, no conviven bien cuando forman enjambres. La necesidad puede forzarlo y durante un corto periodo de tiempo puede darse la falsa ilusión de paz y fraternidad, pero conforme la historia avanza se descubre que las ilusiones, ilusiones son. Así en las ciudades colmena de Necromunda cada minuto del día es  un testigo mudo de la brutalidad y la violencia más completa en la cual viven sus habitantes.

Cada colmena de Necromunda posee una población de billones de personas y están poderosamente industrializadas, tan alto es el nivel de producción de estas ciudades que cada es prácticamente un planeta entero o un sistema de colonias compactadas en unos pocos centenares de quilómetros cuadrados de extensión. La estructura entera de cada colmena replica el estatus social de sus habitantes, de manera idéntica a una pirámide. En la punta de esta pirámide está la nobleza, bajo ellos la clase obrera, y bajo estos trabajadores ocupando la amplia base de la pirámide están los desechos de la sociedad, los rechazados.

Es necesario señalar que intentar cruzar las divisiones físicas y sociales de la colmena para empezar una nueva vida en busca de mejorar las condiciones actuales, es virtualmente imposible, pero el descenso es mucho más fácil, aun cuando se trata de una oportunidad menos atractiva.

Las torres individuales reciben el nombre de Agujas o Agujas de ciudad y un grupo cercano de colmenas recibe el nombre de Racimo de colmenas. El espacio intermedio entre colmenas es un páramo desierto cubierto de desechos industriales que cubre el suelo como si de una enferma y pútrida alfombra se tratara y por encima de ella, se extiende una densa y gruesa capa de nubes contaminadas, con este paisaje las altas agujas de las ciudades colmena se elevan sobre la tóxica niebla como si fueran las islas en medio de un viciado mar.

Necromunda es sin duda alguna la materialización del infierno, y aun siendo un mudo oscuro y ruin continua siendo valioso para el Imperio. Actualmente el planeta ha sido despojado de todos sus recursos materiales, y las montañas de basura producida por las generaciones anteriores se han convertido en su nueva riqueza. Necromunda vive de los desperdicios acumulados de su pasado y su gente ha aprendido a consumir, recuperar y reciclar todo lo que encuentra para sobrevivir un día más.

La explosión demográfica ha ido mucho más allá de lo que la capacidad del planeta puede soportar. Como consecuencia de ello sus habitantes dependen totalmente de los  alimentos sintéticos y de los que se pueden importar. Cada colmena posee plantas recicladoras que convierten la materia orgánica utilizada en comida sintética. La comida real se importa de planetas agrícolas, pero es un lujo tan caro que solamente los más acaudalados y prestigiosos se pueden permitir adquirirla. Para hacerse una idea algo aproximada de la cantidad de personas que habitan en este mundo, se puede asegurar que en Necromunda viven más personas de las que nunca han vivido en toda la historia de Terra desde el segundo milenio. Tan exorbitante es la población de este planeta que un intento de censo promovido por la hermana Colmena Trazior hace cuatro mil años estimaba su población en un billón de habitantes solamente en los niveles de viviendas superiores y ni remotamente se intentó contabilizar la población total de Necromunda.

La sociedad de Necromunda es razonablemente parecida a la mayoría de Mundos Colmena. Nunca se ha intentado imponer una administración central al grueso de la población ya que, de hecho, tal cosa resultaría imposible en un mundo donde la mayoría de personas nunca han sido registradas por ningún tipo de autoridad. Tal es la situación que la administración planetaria ha evolucionado en un tipo de sistema feudal en que los individuos deben lealtad a otras personas, que a su vez deben lealtad a otras todavía más poderosas en la jerarquía. Estas lealtades se fundamentan sobre una base familiar, y las familias más íntimamente relacionadas se apoyan mutuamente bajo la el dominio del miembro más poderoso del grupo familiar.

Esta forma de feudalismo urbano tiende a autorregularse. Los clanes más débiles buscan la protección de sus vecinos más poderosos cuya base entonces se expande hasta el límite máximo en de su número y recursos. Cuando clanes rivales se encuentran es inevitable y lógico que su poder sea puesto a prueba mediante el combate; la capacidad de un clan para ejercer su poder es la única manera de medir su influencia. Las disputas infinitas entre bandas armadas de los diferentes clanes son una parte fundamental del funcionamiento interno de Necromunda. 

Estas luchas intestinas son la base sobre la cual la cual la cultura y sociedad actuales de Necromunda se fundamenta y sobre la cual mantendremos un ojo avizor con el fin de acompañar a los distintos clanes en su lucha eterna por imponerse a sus símiles.